El presidente de Estados Unidos, Donald Trump volvió a utilizar el traslado de plantas manufactureras desde México como argumento para defender su política industrial y, esta vez, aprovechó un acto en una planta de General Motors en Michigan para burlarse de la pronunciación de la palabra al decir «Méjijo«.
Durante su discurso, Trump aseguró que durante años las empresas estadounidenses trasladaron su producción a «Mejijo«, pronunciando deliberadamente el nombre del país con el sonido de la «j», en alusión a la forma en que, según él, lo dice la presidenta Claudia Sheinbaum.
«Durante años ustedes vieron cómo las empresas trasladaban la producción de Estados Unidos a ‘Mejijo’. Hay una presidenta muy amable de México. Ella es muy amable y habla muy bien. Lo llama ‘Mejijo‘. El otro día dije: ‘¡Vamos a detener toda la actividad comercial que se traslada a Mejijo!’. No tenían ni idea de lo que les estaba diciendo. No salió muy bien«, comentó entre risas.
Las declaraciones forman parte del discurso que Trump ha sostenido desde el inicio de su segundo mandato para presumir el regreso de inversiones manufactureras a territorio estadounidense mediante la imposición de aranceles y otras medidas proteccionistas. En las últimas semanas ha insistido en que diversas empresas han decidido abandonar México para instalar o ampliar operaciones en Estados Unidos.
Uno de los casos que más ha destacado es el de la automotriz japonesa Toyota, que anunció la reubicación de la producción de la camioneta Tacoma desde su planta de Tijuana, Baja California, hacia una instalación en San Antonio, Texas, como parte de una reorganización de su producción en Norteamérica.
👀 Donald Trump generó risas este lunes en un acto público en Míchigan mientras aseguraba que ahora dice «Méjijo», en vez de «México», porque así supuestamente lo pronuncia su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum https://t.co/gNkM1K1YMl pic.twitter.com/GG8N0i6MHY
— RT en Español (@ActualidadRT) July 27, 2026
El mandatario republicano ha presentado estos movimientos como una victoria de su estrategia económica, pese a que especialistas advierten que las decisiones de inversión de las armadoras responden también a factores logísticos, tecnológicos, costos de producción y a la transición hacia nuevas plataformas de manufactura, más allá de la presión arancelaria.
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Las declaraciones también se producen en un contexto de creciente tensión comercial entre ambos países. Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha endurecido su postura frente a México con nuevos gravámenes, exigencias en materia de seguridad y migración, así como presiones para incentivar el retorno de cadenas de producción a territorio estadounidense, reavivando la incertidumbre sobre el futuro de la integración económica en Norteamérica.




