La ofensiva federal contra el huachicol sumó un nuevo golpe en Tamaulipas. La Fiscalía General de la República (FGR) aseguró una segunda presunta minirrefinería clandestina en Reynosa, donde decomisó 109 mil 400 litros de hidrocarburos, además de infraestructura para almacenamiento y transporte de combustible, sin que hasta el momento se reporten personas detenidas.
El operativo se realizó en un predio ubicado en una zona rural del municipio, apenas unos días después del aseguramiento de otra instalación con características similares en la misma región, lo que refuerza la hipótesis de una red de procesamiento y distribución ilegal de combustibles que operaba en la frontera norte.
De acuerdo con la FGR, en el inmueble fueron localizados tres tanques de almacenamiento similares a los utilizados en instalaciones de refinación autorizadas, además de contenedores, tractocamiones para el traslado del combustible y un sistema de videovigilancia equipado con antena de transmisión, indicios que apuntan a una operación con cierto grado de organización.
Las autoridades no revelaron la ubicación exacta del predio ni informaron sobre el tamaño de la instalación o si existe una relación directa con la primera «minirrefinería» asegurada durante el fin de semana. Tampoco confirmaron la captura de presuntos responsables.
El hallazgo ocurre en medio de la estrategia del Gobierno federal para desarticular las redes de huachicol fiscal, un esquema mediante el cual grandes volúmenes de gasolina y diésel ingresaban al país con documentación falsa o como otros productos para evadir el pago de impuestos.
Las investigaciones federales han identificado a Tamaulipas como uno de los principales centros de operación de este mecanismo ilícito debido a su ubicación estratégica en la frontera con Texas y a su infraestructura marítima, ferroviaria y carretera, que facilita la internación y distribución de combustibles hacia el resto del país.
La indagatoria sobre esta red también involucra al exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, quien enfrenta un proceso penal por presuntos delitos relacionados con delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos.
Según la FGR, el combustible ingresaba desde Estados Unidos con la presunta complicidad de funcionarios aduanales y posteriormente era distribuido principalmente a Coahuila, Durango y Zacatecas.
El combate al huachicol fiscal cobró relevancia desde marzo de 2025, cuando autoridades federales aseguraron en el puerto de Tampico un buque que transportaba alrededor de 10 millones de litros de combustible de procedencia presuntamente ilícita, caso que destapó una estructura de contrabando de gran escala.
Aunque el descubrimiento de dos instalaciones clandestinas en Reynosa en menos de una semana evidencia la capacidad operativa de estas redes, las autoridades aún no han determinado si ambas forman parte de la misma organización criminal o si están vinculadas con empresarios o grupos delictivos dedicados al mercado ilegal de hidrocarburos.
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La ausencia de detenidos mantiene abiertas las interrogantes sobre el alcance de estas operaciones y la capacidad de las organizaciones para seguir operando en una de las principales rutas del contrabando de combustible en México.




