El gobierno de Donald Trump elevó nuevamente la presión sobre los extranjeros que buscan ingresar a Estados Unidos. En esta ocasión, el Departamento de Estado revocó más de 600 visas en apenas un mes como parte de una ofensiva contra el llamado “turismo de nacimiento”, informó el secretario de Estado, Marco Rubio.
La medida se suma al endurecimiento de la política migratoria impulsada por Trump desde el inicio de su segundo mandato y amplía la vigilancia sobre quienes cuentan con autorización para viajar a territorio estadounidense.
¿Qué es el “turismo de nacimiento”?
El denominado birth tourism se refiere a los viajes de mujeres extranjeras a Estados Unidos con el propósito principal de dar a luz en el país y que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense.
Aunque la ciudadanía por nacimiento continúa siendo objeto de una disputa política y judicial impulsada por la administración Trump, el gobierno estadounidense también busca combatir las redes que, según sostiene, organizan viajes con ese propósito y ayudan a los extranjeros a aprovechar las leyes migratorias.
Para ello, Rubio anunció la creación de una Fuerza de Tarea para la Prevención del Turismo de Nacimiento, encargada de revisar las actividades de los titulares de visas, identificar posibles redes y tomar medidas contra quienes participen en estos esquemas.
“La ciudadanía estadounidense no está a la venta”, afirmó Rubio al anunciar las nuevas acciones, al tiempo que acusó a redes especializadas de lucrar con lo que considera un abuso de las leyes estadounidenses.
Más vigilancia para los extranjeros
La ofensiva no se limita al turismo de nacimiento. El Departamento de Estado ha incrementado las revisiones de visas y puede cancelarlas cuando determina que existen incumplimientos de las condiciones migratorias, antecedentes que representen un riesgo o información que ponga en duda la elegibilidad de una persona.
En este contexto, la administración Trump ha ampliado el escrutinio sobre los extranjeros incluso después de que obtienen una visa, con revisiones que pueden considerar sus actividades y posibles infracciones.
Además, el gobierno estadounidense mantiene una política más estricta respecto de la ciudadanía por nacimiento. Trump ha intentado limitarla mediante acciones ejecutivas, aunque sus esfuerzos han enfrentado obstáculos judiciales.
Así, las más de 600 visas revocadas representan una nueva muestra del giro migratorio de Washington: la visa dejó de ser vista únicamente como un permiso de entrada y se convirtió en un estatus sujeto a una vigilancia mucho más intensa.
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Por ahora, Rubio advirtió que las revisiones continuarán. La administración Trump pretende utilizar las facultades migratorias disponibles para desmantelar las redes que considere fraudulentas y reforzar lo que define como la integridad del sistema migratorio estadounidense.




