Descargas industriales y falta de supervisión, Río Papalote es foco de infección en Tizayuca, Hidalgo

El problema ya debería ser tratado como una emergencia de salud

Habitantes de Tizayuca, Hidalgo, lleva años respirando contaminación, pero la situación parece haber rebasado cualquier límite tolerable. Vecinos de colonias como Nuevo Tizayuca, Geovillas, Unidad Habitacional y Lázaro Cárdenas denuncian que las descargas de químicos al Río Papalote y las emisiones contaminantes provenientes de empresas instaladas en la zona industrial de este municipio hidalguense, se han convertido en una amenaza permanente para la salud pública.

Los olores fétidos que emanan del dren y del afluente ya no son una molestia ocasional. Habitantes describen un ambiente irrespirable que provoca náuseas, mareos, dolores de cabeza, irritación en ojos y garganta, además de problemas en las vías respiratorias. La situación afecta especialmente a infantes y adultos mayores, quienes permanecen expuestos diariamente a un entorno que vecinos califican como tóxico.

En el fraccionamiento Nuevo Tizayuca, familias aseguran que viven obligadas a cerrar puertas y ventanas para intentar contener el hedor que invade calles y viviendas. Sin embargo, la contaminación no se queda afuera. El mal olor alcanza escuelas, mercados y zonas comerciales, alterando la vida cotidiana de miles de personas.


El Río Papalote, que alguna vez fue fuente de vida para comunidades de Tizayuca, Hidalgo, hoy refleja una crisis ambiental profunda. Vertidos industriales y falta de supervisión han convertido sus aguas en un cauce tóxico. Las familias cercanas reportan enfermedades respiratorias y cutáneas, mientras los cultivos y animales sufren los efectos del agua contaminada. La ausencia de medidas efectivas y la omisión de autoridades agravan el problema, dejando a los habitantes entre la incertidumbre y la lucha por un entorno sano. 


Uno de los puntos más sensibles es la Secundaria Técnica No. 50, donde estudiantes y maestros realizan actividades en medio de olores penetrantes y persistentes. Padres de familia advierten que estudiar bajo estas condiciones no solo afecta el rendimiento escolar, sino también la salud física y emocional de los alumnos.

Entre químicos y omisiones: el Río Papalote enferma a familias de Tizayuca

La contaminación también golpea el bolsillo de comerciantes y tianguistas que trabajan en Nuevo Tizayuca. Vendedores de alimentos señalan que el hedor ahuyenta clientes y genera desconfianza entre consumidores. “Es imposible estar oliendo químicos todo el día”, relató una vecina, quien además recordó que un restaurante ubicado frente a una empresa textil en Huitzila terminó cerrando debido a las emisiones constantes de humo y olores provenientes de las chimeneas industriales.

Los habitantes aseguran que el problema no es nuevo. Denuncian que desde hace más de 20 años, tras la instalación del Parque Industrial de Tizayuca, diversas empresas realizan descargas residuales que terminan en el Río Papalote. A pesar de múltiples denuncias y clausuras temporales, acusan que las industrias continúan operando luego de pagar multas, sin que exista una solución definitiva.

La indignación vecinal creció nuevamente tras detectarse otro derrame de químicos en el dren del Río Papalote. Aunque autoridades colocaron sellos de clausura a una empresa señalada por el vertido, habitantes afirman que el patrón se repite una y otra vez: sanciones menores, reapertura de operaciones y nuevos episodios de contaminación.

Para los vecinos, el problema ya debería ser tratado como una emergencia de salud pública. Los reportes de personas con mareos, irritación y afectaciones respiratorias aumentan mientras persiste la incertidumbre sobre la calidad del aire y el impacto que los residuos podrían tener sobre el acuífero de la región.

A la crisis ambiental se suma otro elemento que alimenta la desconfianza ciudadana: las obras inconclusas del proyecto de saneamiento del Río Papalote. Entre junio y julio de 2022, el gobierno municipal anunció una inversión de 12 millones de pesos provenientes del Programa de Mejoramiento Urbano de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano para limpiar, canalizar y revestir parte del cauce en colonias como Villa Magna, Nuevo Tizayuca y Geovillas.

La administración encabezada entonces por Susana Araceli Ángeles Quezada prometió intervenir el afluente mediante trabajos coordinados por la Comisión de Agua y Alcantarillado del Municipio de Tizayuca Hidalgo. Sin embargo, vecinos sostienen que el entubamiento y revestimiento prometidos nunca fueron concluidos y que, pese a que las autoridades ya tenían identificadas a empresas responsables de contaminar el río, las descargas ilegales continúan hasta hoy.

Ahora, el reclamo ciudadano apunta directamente al actual gobierno municipal encabezado por Gretchen Atilano. Habitantes exigen acciones inmediatas y no recorridos protocolarios ni promesas recicladas. Piden limpieza profunda del canal, inspecciones permanentes, clausuras definitivas a empresas reincidentes y sanciones ejemplares para quienes sigan contaminando.

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Mientras tanto, decenas de familias del sur de Tizayuca comenzaron a recolectar firmas para exigir un proyecto real de saneamiento que detenga la contaminación del Río Papalote y proteja la salud de la población.

Porque para los habitantes de Nuevo Tizayuca el problema ya no es únicamente ambiental. Es una crisis que invade sus hogares, afecta su economía, deteriora su salud y exhibe la incapacidad de las autoridades para frenar un foco de contaminación que, denuncian, lleva décadas operando con total impunidad.

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