Las atletas transgénero quedaron excluidas de los Juegos Olímpicos después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) acordara una nueva política de elegibilidad que se alinea con la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre los deportes femeninos, de cara a los Juegos de Los Ángeles 2028.
“La elegibilidad para cualquier prueba de categoría femenina en los Juegos Olímpicos o en cualquier otro evento del COI, incluidos los deportes individuales y de equipo, queda ahora limitada a mujeres biológicas determinadas sobre la base de una prueba única de detección del gen SRY”, indicó el Comité Olímpico Internacional.
The International Olympic Committee announces new Policy on the Protection of the Female (Women’s) Category in Olympic Sport.
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— IOC MEDIA (@iocmedia) March 26, 2026
No está claro cuántas mujeres transgénero, si es que hay alguna, compiten a nivel olímpico. Ninguna mujer que haya hecho la transición tras nacer hombre compitió en los Juegos de Verano de París 2024.
El COI señaló que la política de elegibilidad que se aplicará a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en julio de 2028 “protege la equidad, la seguridad y la integridad en la categoría femenina”.
“No es retroactiva y no se aplica a ningún programa deportivo de base o recreativo”, precisó el COI, cuya Carta Olímpica establece que el acceso a practicar deporte es un derecho humano.
Tras una reunión de su junta ejecutiva, el Comité Olímpico Internacional publicó un documento de 10 páginas que también restringe a atletas femeninas como la corredora Caster Semenya, doble campeona olímpica, con afecciones médicas conocidas como diferencias en el desarrollo sexual, o DSD.
El COI y su presidenta, Kirsty Coventry, había instado a aplicar una política clara en lugar de seguir asesorando a los organismos rectores de los deportes, que anteriormente habían redactado sus propias normas.
Coventry puso en marcha una revisión sobre “la protección de la categoría femenina” como una de sus primeras grandes decisiones el junio pasado, al convertirse en la primera mujer en dirigir el organismo olímpico en sus 132 años de historia.




