Los festejos que terminaron en tragedia mundialista tras la muerte de cuatro personas por la victoria de México ante Ecuador en los Dieciseisavos de Final del Mundial 2026, el suceso abrió un nuevo frente de cuestionamientos para el Gobierno federal y de la Ciudad de México tras ofrecer más pantallas en lugar de seguridad.
Como respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la instalación de más pantallas sobre Paseo de la Reforma para el próximo partido de la Selección Mexicana ante Inglaterra, una medida que para críticos llega tarde y evidencia fallas en la planeación de eventos masivos.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum informó que la decisión de colocar más pantallas fue acordada con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, luego de que una celebración que debía ser festiva terminara en tragedia.
La estrategia oficial de colocar más pantalla busca dispersar a los asistentes a lo largo de Reforma y evitar puntos de alta concentración, pero el anuncio ha encendido el debate sobre la falta de protocolos preventivos en una ciudad que, desde hace años, sabe que el fútbol moviliza multitudes de alto riesgo.
“A partir de lo que ocurrió y el lamentable fallecimiento de cuatro personas, se están tomando medidas”, dijo Sheinbaum, en una frase que para sectores de la oposición y analistas refleja una política reactiva: actuar después del desastre y no antes.
La propia presidenta reconoció que la policía fue rebasada por la magnitud de la convocatoria, con cerca de un millón de personas congregadas. Sin embargo, esa admisión también expone un problema mayor: si las autoridades sabían del nivel de afluencia que generan este tipo de victorias, ¿por qué no existía ya un operativo reforzado de control, protección civil y rutas de evacuación?
El Gobierno insiste en apelar a la “responsabilidad ciudadana” y moderar el consumo de alcohol, pero especialistas advierten que trasladar el peso de la seguridad a los asistentes no sustituye la obligación institucional de prevenir riesgos.
Más allá de la euforia mundialista, la tragedia dejó al descubierto la fragilidad de los operativos de contención en la capital y la falta de capacidad para gestionar eventos masivos en un país que busca proyectar al mundo una imagen de organización y seguridad rumbo al Mundial 2026.
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En paralelo, Sheinbaum rechazó la alerta emitida por el gobierno del Reino Unido, que recomendó evitar viajes no esenciales a zonas de México afectadas por violencia. La Presidenta insistió en que “es seguro viajar al país”, aunque el contraste entre el discurso oficial y los hechos recientes vuelve a poner en duda la narrativa de control y estabilidad que el Gobierno intenta sostener.




