El fenómeno de El Niño se fortalece rápidamente y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026, alertó la Organización Meteorológica Mundial.
La OMM calcula una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027, elevando riesgos climáticos en distintas regiones.
Además, las aguas excepcionalmente cálidas del Pacífico tropical alimentan el fenómeno y podrían alterar significativamente los patrones mundiales de temperatura y precipitación.
Por ello, la OMM advierte sobre mayores probabilidades de sequías, inundaciones y calor extremo, con impactos potenciales sobre agricultura, agua, salud y energía.
Sin embargo, la intensidad del fenómeno no determina por sí misma la gravedad de sus efectos en cada país. Las condiciones regionales también resultan decisivas.
Asimismo, los pronósticos para septiembre-noviembre anticipan temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las zonas terrestres del planeta.
En consecuencia, gobiernos y comunidades enfrentan meses críticos para reforzar sistemas de alerta temprana, reservas de agua, protección agrícola y protocolos de emergencia.
El Niño: Un Pacífico excepcionalmente caliente
Las observaciones de agosto confirmaron la consolidación de El Niño, con anomalías positivas persistentes y crecientes en las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental.
De acuerdo con NOAA, las anomalías superaron los 2 °C en el Pacífico ecuatorial oriental durante agosto, mientras los modelos proyectan un episodio muy fuerte.
Incluso, NOAA estimó en agosto una probabilidad superior al 90% de que ocurra un evento muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027.
No obstante, El Niño no golpeará de la misma manera a todos los territorios. El momento del año, los océanos Índico y Atlántico modificarán sus efectos.
Por tanto, las autoridades deben evitar pronósticos generalizados y utilizar información meteorológica regional para identificar riesgos concretos.
La OMM también pidió fortalecer los sistemas de alerta temprana, especialmente en comunidades vulnerables ante inundaciones, sequías y temperaturas extremas.
Así, el desafío no consiste únicamente en anticipar el fenómeno, sino en convertir las previsiones científicas en acciones capaces de reducir daños.
Mientras tanto, las condiciones oceánicas seguirán evolucionando durante los próximos meses y El Niño podría alcanzar su máximo hacia finales de este año.
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En suma, el planeta enfrenta un escenario climático de mayor riesgo: El Niño se intensifica y 2027 podría comenzar bajo sus efectos.
