Las fresas mexicanas se encaminan a enfrentar un cobro antidumping en Estados Unidos, luego de que el Departamento de Comercio de ese país emitiera una determinación preliminar en la que concluyó que el producto ingresó al mercado estadounidense a precios inferiores a su valor considerado justo.
De acuerdo con la resolución, correspondiente a las importaciones realizadas entre noviembre de 2024 y marzo de 2025, los márgenes preliminares de dumping se ubicaron entre 3.37 y 5.28 por ciento. En concreto, a Driscoll’s se le asignó un margen de 5.28 por ciento y a Mainland Farms, de 3.37 por ciento; para el resto de los exportadores se calculó una tasa de 4.83 por ciento.
Además, el Departamento de Comercio prevé ordenar a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos exigir depósitos en efectivo equivalentes a esos márgenes, mientras continúa el procedimiento. Sin embargo, se trata todavía de una medida preliminar y no de un arancel antidumping definitivo.
Por ahora, el caso se concentra en las llamadas “fresas de invierno”, una clasificación que ha generado controversia desde el inicio de la investigación. La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC) determinó en febrero que existe una indicación razonable de daño material a la industria estadounidense y, con ello, permitió que el Departamento de Comercio continuara el proceso.
No obstante, México cuestiona precisamente la metodología utilizada por las autoridades estadounidenses. La Secretaría de Economía sostiene que la investigación pretende diferenciar las fresas de invierno del resto de las fresas y, además, considerar un supuesto mercado regional en Estados Unidos, pese a que la USITC había determinado preliminarmente que no había bases suficientes para tratar ambos conceptos como productos o mercados distintos.
En ese sentido, el Gobierno mexicano advirtió que la resolución podría ser incompatible con compromisos asumidos bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el T-MEC, por lo que el conflicto comercial todavía podría escalar.
El impacto potencial tampoco es menor. Según el Gobierno mexicano, una medida definitiva afectaría a casi 5 mil productores de fresa, de los cuales alrededor de 97 por ciento son pequeños o medianos productores con superficies de hasta 10 hectáreas, además de poner bajo presión a unas 151 mil personas vinculadas con esta actividad. Reuters reportó que México exportó en 2025 alrededor de 263 mil toneladas de fresas a Estados Unidos, con un valor cercano a mil millones de dólares.
Asimismo, el expediente revela una disputa sobre la manera de comparar los precios. El Departamento de Comercio señaló que existen diferencias importantes entre los precios de las fresas mexicanas comercializadas en Estados Unidos, lo que, a su juicio, puede dificultar la identificación de posibles prácticas de dumping cuando los precios se promedian.
Por lo tanto, el riesgo para los productores mexicanos aún no está definido de manera definitiva. La investigación continúa y el desenlace dependerá de las determinaciones finales de las autoridades estadounidenses; si el resultado confirma el dumping y el daño a la industria de ese país, las fresas mexicanas podrían quedar sujetas a derechos antidumping.
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Finalmente, el episodio abre un nuevo frente comercial entre México y Estados Unidos en un sector agrícola altamente integrado. La disputa, además, ocurre mientras ambos países mantienen tensiones sobre distintas exportaciones mexicanas, por lo que la resolución final sobre las fresas podría convertirse en otro punto de presión dentro de la relación comercial bilateral.
