La llamada “ajolotización” de la infraestructura urbana de la Ciudad de México (CDMX) nació como uno de los proyectos más visibles de la administración de Clara Brugada rumbo al Mundial de 2026.
Puentes peatonales, barandales, bajopuentes y diversos elementos urbanos fueron pintados de color morado e intervenidos con imágenes de ajolotes bajo el argumento de construir una identidad visual distintiva para la capital. Sin embargo, apenas semanas después, varios de estos espacios comenzaron a ser repintados de amarillo, alimentando las críticas de quienes desde el inicio señalaron que el proyecto representaba un gasto innecesario de recursos públicos.
¿Se acabó la “ajolotización” de la #CDMX? Usuarios en redes sociales difundieron videos donde se ven a trabajadores pintar, ahora de amarillo, algunos de los puentes que fueron pintados de color morado: pic.twitter.com/rPx1rQgDQs
— Nacho Lozano (@nacholozano) June 2, 2026
El problema no radica únicamente en el cambio de color.
La polémica surge porque la administración capitalina destinó recursos humanos, materiales y económicos para transformar infraestructura que poco tiempo después tuvo que ser intervenida nuevamente. Para muchos ciudadanos, el repintado de puentes y vialidades confirma la falta de planeación detrás de una estrategia que parecía enfocada más en generar impacto visual que en atender las necesidades reales de la ciudad.
Las imágenes de trabajadores cubriendo el color morado con pintura amarilla rápidamente se viralizaron en redes sociales y reavivaron el debate sobre las prioridades del gobierno capitalino. Mientras miles de capitalinos enfrentan diariamente problemas relacionados con baches, transporte público saturado, inseguridad, fugas de agua y deterioro urbano, la inversión en proyectos estéticos continúa siendo motivo de cuestionamiento.
Aunque las autoridades han explicado que los trabajos de repintado corresponden a intervenciones específicas y no necesariamente a una cancelación total de la “ajolotización”, la percepción pública ya está instalada: se gastó dinero en modificar infraestructura para después volver a intervenirla.
Nota relacionada: ¡Video polémico! Síndico procurador de Singuilucan, Hidalgo, lanza amenazas de muerte
La “ajolotización” fue presentada como un símbolo de identidad y renovación urbana; hoy corre el riesgo de convertirse en un ejemplo de cómo la falta de planeación puede traducirse en gastos duplicados y cuestionamientos ciudadanos.
