Sara Rosalina, maestra de preescolar, murió asesinada a balazos este lunes cerca de su domicilio, en pleno Centro de Escuinapa, Sinaloa.
El ataque ocurrió alrededor de las 7:15 horas, en el cruce de Francisco Pérez y Francisco I. Madero, donde localizaron su cuerpo.
Según reportes locales, la maestra, de 31 años, regresaba de dejar a su hijo en la escuela cuando hombres armados la atacaron.
Después, los agresores huyeron del lugar y dejaron aproximadamente 10 casquillos, aparentemente calibre 9 milímetros, de acuerdo con reportes periodísticos.
Paramédicos de Cruz Roja acudieron para auxiliar a la maestra, pero confirmaron que ya no presentaba signos vitales.
Policías municipales acordonaron la zona, mientras elementos del Ejército resguardaron el sitio para preservar indicios y facilitar las diligencias ministeriales.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa inició las investigaciones, aunque hasta ahora no reporta detenidos ni establece públicamente el móvil del crimen.
Violencia golpea mientras ciudadanos exigen paz
El asesinato de la maestra ocurrió apenas un día después de una marcha por la paz en Culiacán, donde miles exigieron seguridad y justicia ante la prolongada crisis estatal.
Madres buscadoras, familias de víctimas, niños, empresarios, agricultores y activistas participaron en la movilización, que avanzó desde La Lomita hasta la Catedral.
La protesta reflejó el hartazgo social acumulado después de dos años de violencia relacionada con la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa.
El homicidio de la maestra vuelve a exhibir esa realidad: la violencia no distingue espacios ni horarios, incluso cuando las familias llevan a sus hijos a la escuela.
Escuinapa además enfrenta un repunte de violencia contra mujeres. Reportes locales señalan que Sara Rosalina sería la cuarta mujer asesinada durante septiembre en ese municipio.
La jornada ocurre después de un sábado particularmente violento: Sinaloa registró 10 asesinatos en Culiacán, Mazatlán y Escuinapa.
El dato coloca el asesinato de la educadora dentro de una cadena de homicidios que mantiene a la población bajo presión y alimenta los reclamos contra las autoridades.
Por ahora, la Fiscalía deberá determinar quién ordenó y ejecutó el ataque, además de establecer si la agresión contra la maestra estuvo relacionada con alguna actividad criminal.
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Mientras tanto, la exigencia ciudadana de paz apenas un día antes contrasta con un nuevo asesinato que mantiene a Sinaloa bajo el peso de la violencia.
