La crisis en el Instituto Politécnico Nacional volvió a escalar luego de que estudiantes acusaran al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, de dejarlos “plantados” en una reunión pactada para atender sus demandas.
La ausencia del funcionario detonó nuevas protestas, bloqueos y la intención de tomar Zacatenco, uno de los principales centros administrativos y académicos del IPN.
Estudiantes del IPN toman la Dirección de Administración Escolar, por lo que autoridades escolares desalojaron el auditorio Jaime Torres Bodet, en donde se reciben documentos de aspirantes a nuevo ingreso de nivel medio superior. #LasNoticiasDeFORO con @_fernandanews | #nmásforo… pic.twitter.com/BRHfWSvmdw
— N+ FORO (@nmasforo) May 28, 2026
La inconformidad estudiantil no surgió de la nada. Desde hace días, alumnos del Politécnico mantienen protestas y la toma de instalaciones de Canal Once para exigir la destitución del director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval, a quien señalan por presuntos actos de corrupción, además de denunciar falta de presupuesto, deficiencias académicas y abandono institucional.
Sin embargo, lejos de reducir la tensión, la actuación de la SEP terminó profundizando el conflicto. Mario Delgado había sostenido previamente mesas de diálogo con estudiantes y aseguró que existía voluntad para alcanzar acuerdos, pero su ausencia en la reunión convocada este miércoles fue interpretada como una falta de seriedad y de compromiso con la comunidad estudiantil.
La reacción fue inmediata. Los estudiantes bloquearon Circuito Interior, se movilizaron hacia Zacatenco y amagaron con tomar las oficinas administrativas del instituto. La protesta incluso obligó al desalojo del Foro Jaime Torres Bodet, reflejando cómo el conflicto ha escalado rápidamente ante la falta de respuestas claras por parte del gobierno federal.
El episodio también deja al descubierto un problema recurrente en la relación entre el gobierno y las universidades públicas: las autoridades suelen apostar por el desgaste del movimiento estudiantil en lugar de atender de fondo las exigencias. Mientras la administración federal presume diálogo y apertura, los hechos muestran improvisación, ausencia de interlocutores con capacidad real de decisión y una creciente desconfianza entre estudiantes y autoridades educativas.
Estudiantes del #IPN se manifestaron en la estación Normal de la Línea 2 del #MetroCDMX para exigir que sus demandas sean cumplidas.
La comunidad politécnica había sido convocada hoy afuera de las instalaciones de Canal Once, tomadas por estudiantes desde el fin de semana, donde… pic.twitter.com/K7zXRNMYIl
— Nacho Lozano (@nacholozano) May 28, 2026
La situación resulta especialmente delicada porque el IPN no es cualquier institución. El Politécnico ha sido históricamente uno de los símbolos de movilidad social y educación técnica en México, además de contar con una larga tradición de organización estudiantil y protestas frente a decisiones gubernamentales consideradas arbitrarias.
A esto se suma que las demandas actuales no se limitan a la salida del director general. Los estudiantes también exigen mayor presupuesto y la intervención directa de dependencias como Hacienda, Gobernación e incluso de la presidenta Claudia Sheinbaum, señal de que el conflicto ya rebasó el ámbito meramente administrativo.
La ausencia de Mario Delgado terminó convirtiéndose en un símbolo del desgaste político que enfrenta el gobierno en materia educativa. Lo que pudo resolverse mediante diálogo terminó alimentando un nuevo foco de tensión estudiantil en la Ciudad de México, con movilizaciones que amenazan con crecer y afectar aún más la operación del IPN.
