La violencia volvió a golpear el corazón político de Guerrero. La mañana de este jueves fueron localizados cuatro cuerpos decapitados y desmembrados dentro de un automóvil abandonado en la parte trasera del Congreso del Estado, en Chilpancingo.
El hallazgo ocurrió alrededor de las 6:30 horas sobre la lateral del bulevar Vicente Guerrero, una de las principales vialidades de la capital guerrerense y conexión directa con la Autopista del Sol.
Dentro de un Nissan Sentra blanco fueron encontrados los restos de cuatro hombres, envueltos en bolsas negras y cubiertos con material plástico en la cajuela y los asientos traseros.
Elementos de la Policía Estatal y de la Policía Ministerial acordonaron inicialmente la zona. Sin embargo, antes de que peritos de la Fiscalía General del Estado realizaran las diligencias completas en el lugar, el vehículo fue remolcado hacia las instalaciones de Servicios Periciales.

Testigos señalaron que agentes ministeriales sujetaron la unidad a una patrulla y trasladaron el automóvil con los cuerpos en su interior, mientras uno de los elementos conducía el vehículo durante el recorrido. La decisión provocó cuestionamientos sobre la preservación de indicios y el respeto a la cadena de custodia, al no agotarse los procedimientos periciales en la escena del hallazgo.
La Fiscalía aseguró posteriormente que sí se realizó documentación fotográfica y escrita suficiente para preservar los indicios. No obstante, el caso revive críticas sobre prácticas similares registradas recientemente en investigaciones de alto impacto.
Esta sería la tercera ocasión en que la Fiscalía de Guerrero traslada vehículos con cadáveres antes de completar los peritajes en el sitio. Los antecedentes incluyen el caso del normalista Yanqui Kothan Gómez y la camioneta donde fueron encontrados 11 cuerpos de personas desaparecidas de Chautipán.
El hallazgo ocurre además a menos de un kilómetro de donde un día antes fue asesinado un trabajador del Ayuntamiento de Quechultenango, municipio identificado por las autoridades como una zona de influencia del grupo criminal conocido como “Los Ardillos”.
Mientras la Fiscalía abrió una carpeta de investigación y mantiene sin identificar a las víctimas, el abandono de cuatro cuerpos frente al Congreso estatal y las dudas sobre el manejo de la escena del crimen vuelven a evidenciar la fragilidad de la estrategia de seguridad y procuración de justicia en Guerrero.