A horas del decisivo encuentro entre México y Chequia, correspondiente al cierre de actividades del Grupo A de la Copa Mundial 2026, autoridades federales y capitalinas activaron un amplio dispositivo de seguridad y movilidad que ya mantiene cerradas o restringidas varias vialidades alrededor del Estadio Ciudad de México.
Bajo el esquema denominado “Última Milla”, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y corporaciones federales limitaron la circulación vehicular en Santa Úrsula Coapa, estableciendo accesos diferenciados para peatones, residentes y vehículos autorizados, una medida que vuelve a poner sobre la mesa el alto costo urbano que representa la organización del torneo para miles de habitantes.
¿Sabes qué es la #ÚltimaMilla?
Es un operativo de seguridad y vialidad que se implementará en las inmediaciones del Estadio #CiudadDeMéxico en los días que haya partidos del #Mundial2026.
Conoce más sobre este dispositivo aquí: 👇https://t.co/ra07tUaCjc
🚨Números de emergencia y… pic.twitter.com/IWAwalYs0Z— OVIAL_SSCCDMX (@OVIALCDMX) June 24, 2026
Entre las vialidades con cierres o accesos controlados destacan Avenida Santa Úrsula, San Benjamín, San Alejandro, San Jorge, San León, San Cástulo y Santo Tomás, además de la lateral de Calzada de Tlalpan, bloqueada desde temprana hora al ser una de las rutas principales frente al inmueble.
El operativo contempla restricciones parciales durante el día y cierres totales cuatro horas antes del partido, en una estrategia que forma parte del Plan Kukulcán, el despliegue federal diseñado para blindar las sedes mundialistas.
En la Ciudad de México participan elementos de la SSC, Guardia Nacional, Ejército, Marina, Protección Civil y personal de movilidad, respaldados por sistemas de videovigilancia, monitoreo en tiempo real y filtros de revisión para los asistentes.
Aunque las autoridades justifican el despliegue bajo criterios de prevención y orden, la magnitud del operativo refleja también el clima de tensión que ha rodeado algunos encuentros del torneo. El esquema mantiene la misma lógica aplicada en partidos anteriores, como el de México contra Sudáfrica, donde las alertas por protestas sociales, amenazas a la movilidad e incluso la detección de artefactos explosivos artesanales en la zona de Tlalpan elevaron los niveles de vigilancia.
Pese a que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) levantó su plantón en el Centro Histórico y suspendió movilizaciones en la capital, el Gobierno federal optó por conservar los protocolos reforzados, evidenciando que el Mundial se desarrolla bajo un entorno de seguridad extraordinaria que no se ha relajado.
Las autoridades recordaron que todos los asistentes deberán pasar filtros de inspección y reiteraron la prohibición de ingresar pirotecnia, bengalas y otros objetos considerados de riesgo dentro de los protocolos FIFA.
Además del perímetro inmediato del estadio, también se reportan afectaciones viales en Calzada de Tlalpan, Periférico Sur y Calzada del Imán, donde agentes de tránsito intentan contener la saturación vehicular.
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De acuerdo con fuentes de seguridad, el despliegue en la capital forma parte de un esquema nacional que mantiene a más de 61 mil elementos federales y locales en funciones dentro del Plan Kukulcán, considerado hasta ahora el mayor operativo de protección implementado para un evento deportivo en México, una cifra que, aunque busca garantizar seguridad, también expone la dimensión logística y social que implica sostener una Copa del Mundo en medio de un contexto de presión política y urbana.
