México se encamina a uno de los desempeños económicos más débiles de América Latina en 2026. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recortó de 1.5 a 1.3% su previsión de crecimiento para el país y advirtió que permanece atrapado en una dinámica de bajo crecimiento.
De acuerdo con el organismo, únicamente Cuba y Bolivia registrarían un desempeño inferior al mexicano durante este año, según las cifras del nuevo Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026. La situación contrasta con economías como Venezuela, Nicaragua, Panamá y Paraguay, que encabezarían el crecimiento regional.
🔶NUEVO INFORME CEPAL🔶
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Economía regional crecería un 2,2% en 2026, después de expandirse un 2,4% en 2025, y registraría una recuperación parcial hasta el 2,5% en 2027.📊De confirmarse estas proyecciones, #AméricaLatina y el #Caribe completaría cinco… pic.twitter.com/OclnrilAP5
— CEPAL (@cepal_onu) August 20, 2026
Además, el diagnóstico de la Cepal va más allá de una mala previsión anual. José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo del organismo, señaló que México es uno de los países de la región atrapados desde hace varios años en la llamada “trampa de bajo crecimiento”, un problema que limita la expansión sostenida de los ingresos y las oportunidades de desarrollo.
En ese sentido, el dato de 2025 resulta especialmente relevante: la economía de México habría crecido apenas 0.5%, por lo que el avance previsto de 1.3% para 2026 configuraría un bienio de prácticamente estancamiento. La debilidad no es, por tanto, un fenómeno aislado de este año, sino parte de una tendencia más prolongada.
A escala regional, el panorama tampoco resulta alentador. La Cepal proyecta un crecimiento de 2.2% para América Latina y el Caribe en 2026, inferior al 2.4% estimado para 2025, mientras que para 2027 prevé una recuperación parcial de 2.5%. El ritmo, advierte el organismo, seguiría siendo insuficiente para elevar de manera sostenida el ingreso por habitante y cerrar las brechas de desarrollo.
Sin embargo, la Cepal identifica problemas estructurales detrás de esta debilidad. Entre ellos destacan los bajos niveles de inversión, el escaso aumento de la productividad, el menor dinamismo en la creación de empleos formales y una informalidad laboral que continúa siendo elevada y persistente.
Por ello, Salazar-Xirinachs sostuvo que la estabilidad macroeconómica alcanzada por la región debe convertirse en una plataforma para crecer más y mejor. Para salir de la “trampa de baja capacidad para crecer”, planteó elevar la inversión y la productividad y avanzar simultáneamente en la formalización productiva, con mayor protección social y empleos de calidad.
A este escenario interno se suma un entorno internacional adverso. La Cepal prevé que la economía mundial crezca 2.9% en 2026, su menor expansión desde 2022, mientras las tensiones geopolíticas y los problemas en el suministro energético mantienen presiones sobre los precios del petróleo, fertilizantes y transporte.
Finalmente, las condiciones financieras podrían añadir presión sobre las economías emergentes. La persistencia de tasas de interés internacionales relativamente elevadas y la apreciación del dólar pueden encarecer el financiamiento, reduciendo todavía más el margen para impulsar inversión y crecimiento.
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Así, el problema para México no se limita a quedar por debajo del promedio latinoamericano: el país enfrenta el desafío de romper una trayectoria de crecimiento insuficiente que, según la Cepal, se ha prolongado durante varios años y amenaza con mantener estancados los avances en ingreso y desarrollo.




