El gobierno de Guatemala, tras la erupción del Volcán de Fuego declaró alerta roja en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, mientras la caída de ceniza ya afecta a cerca de 390 mil personas y mantiene bajo vigilancia a las autoridades ante el riesgo de nuevas explosiones y lahares provocados por las lluvias.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) de Guatemala informó que más de 29 mil personas han resultado afectadas por la actividad volcánica y que, hasta este martes, mil 421 habitantes fueron evacuados de manera preventiva hacia cinco albergues habilitados en Escuintla y Sacatepéquez, donde reciben alimentación y atención médica.
Las autoridades señalaron que 18 comunidades permanecen bajo impacto directo de la erupción, entre ellas Panimaché I y II, Morelia, Sangre de Cristo, Yepocapa, La Rochela, La Soledad y Alotenango. Aunque hasta el momento no se reportan viviendas destruidas, brigadas de emergencia continúan recorriendo las localidades para convencer a los habitantes de evacuar, ya que la legislación guatemalteca no permite desalojos forzosos.
La declaración de alerta roja busca acelerar las acciones de protección civil y reforzar el llamado a abandonar las zonas de mayor peligro. En paralelo, la Ruta Nacional 14 permanece cerrada al tránsito para facilitar las labores de evacuación y reducir riesgos por la caída de material volcánico.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) descartó que exista evidencia científica de una relación directa entre los recientes movimientos sísmicos registrados en Guatemala y la actual erupción del Volcán de Fuego. Según el organismo, el país ha contabilizado alrededor de 23 mil 700 sismos en las últimas semanas, de los cuales entre 125 y 130 fueron perceptibles para la población, la mayoría con origen en la costa del Pacífico.
El director del INSIVUMEH, Edwin Rojas, explicó que el comportamiento interno del volcán se monitorea mediante un sistema de siete sensores sísmicos, cuatro equipos de infrasonido, cámaras web y vigilancia satelital que permiten detectar cambios en la actividad magmática y en la dispersión de ceniza en tiempo real.
Los modelos de dispersión elaborados con información del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) muestran que la nube de ceniza cubre una superficie de mil 280 kilómetros cuadrados, alcanzando incluso el departamento de Retalhuleu. En esa área viven aproximadamente 389 mil 705 personas y se ubican 488 escuelas y 65 centros de salud potencialmente expuestos a la caída de ceniza.
Además del material volcánico, las autoridades mantienen especial preocupación por la temporada de lluvias. El INSIVUMEH advirtió que las precipitaciones podrían generar lahares —flujos de lodo, ceniza y rocas— en las barrancas Ceniza, Las Lajas y Onda, consideradas las zonas de mayor riesgo durante los próximos días.
Los especialistas estiman que el Volcán de Fuego permanecerá bajo vigilancia intensiva durante las próximas 24 a 72 horas, periodo en el que históricamente puede incrementar su actividad explosiva. No obstante, aclararon que ese plazo no implica el fin de la emergencia, ya que la intensidad del fenómeno puede mantenerse o variar de forma impredecible.
La emergencia revive el recuerdo de la erupción de junio de 2018, una de las peores tragedias volcánicas en la historia reciente de Guatemala, que dejó más de 200 muertos y decenas de desaparecidos. En esta ocasión, las autoridades sostienen que el país cuenta con mejores sistemas de monitoreo y una población más consciente de la importancia de evacuar oportunamente, aunque reconocen que la negativa de algunos habitantes a abandonar sus comunidades sigue representando uno de los principales desafíos para evitar una nueva catástrofe.
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Mientras continúa la actividad eruptiva, el Gobierno de Guatemala recomendó a la población cubrir depósitos de agua y alimentos, utilizar mascarillas o paños húmedos para reducir la inhalación de ceniza, limpiar los techos para evitar colapsos por acumulación de material húmedo.
Finalmente, pide atender únicamente la información difundida por la CONRED y el INSIVUMEH. Asimismo, reiteró la prohibición de ascender al Volcán de Fuego, así como a los volcanes Acatenango, Pacaya y Santiaguito, debido al alto riesgo que representan las condiciones actuales.




