El Senado de Estados Unidos (EU) aprobó una resolución sobre poderes de guerra con la que busca limitar y bloquear acciones militares en Irán, en medio de crecientes tensiones políticas por la estrategia del presidente Donald Trump en el manejo del conflicto en Medio Oriente.
La votación, con un resultado de 50-48, marca un giro significativo respecto a intentos previos y representa la décima ocasión en que la Cámara Alta intenta frenar la escalada militar. Aunque la medida es principalmente simbólica y no tiene fuerza de ley plena, envía una señal de creciente inconformidad en el Congreso con la política exterior impulsada por la Casa Blanca.
La resolución también evidencia divisiones dentro del Partido Republicano, donde un sector de legisladores ha comenzado a cuestionar el rumbo del conflicto y el acuerdo alcanzado por Trump con Irán para intentar poner fin a las hostilidades.
La Cámara de Representantes ya había aprobado una versión de la resolución a principios de mes, en un contexto de debate sobre la legalidad y el financiamiento de la operación militar, que ahora depende en gran parte de recursos adicionales solicitados por el Pentágono.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, criticó duramente la postura republicana al afirmar que “la gran mayoría de los republicanos del Senado se puso del lado de Trump y su guerra en lugar del pueblo estadounidense”.
Schumer agregó que el costo político y humano del conflicto será recordado como “uno de los peores errores de política exterior” en la historia de Estados Unidos, en referencia al involucramiento militar en Irán.
La discusión legislativa ocurre mientras el Pentágono solicita cerca de 80 mil millones de dólares al Congreso, principalmente destinados a reponer municiones y reforzar capacidades militares tras la intervención en el conflicto.
En paralelo, el presidente Trump tiene previsto reunirse esta semana con senadores republicanos en el Capitolio, mientras el vicepresidente JD Vance mantiene conversaciones en el extranjero para intentar negociar una salida diplomática con Irán, particularmente en torno a las ambiciones nucleares del país, uno de los argumentos centrales para justificar la guerra.
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Aunque la resolución no obliga al Ejecutivo a modificar su estrategia militar, el resultado de la votación refleja una creciente presión política y un Congreso dividido sobre la conducción de la política exterior estadounidense en uno de los conflictos más delicados de los últimos años.




