En México desde hace más de 30 años (22 de diciembre de 1993) no se ha modificado la norma que regula el uso de terminales para el ascenso y descenso de pasajeros, por lo que es obsoleta ante la alta demanda de usuarios.
En el artículo 53 de la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte federal establece que “para la prestación del servicio de autotransporte de pasajeros, los permisionarios deberán contar con terminales de origen y destino conforme a los reglamentos respectivos, para el ascenso y descenso de pasajeros; sin perjuicio de obtener, en su caso, la autorización de uso del suelo por parte de las autoridades estatales y municipales”.
Este artículo, es uno de los impedimento, que en la actualidad impide que nuevas líneas de autotransporte se incorporen en la prestación del servicio, ya que, desde hace años el mercado mexicano, en este sector, está dominados por seis grandes grupos: ADO, Estrella Blanca, Estrella Roja, IAMSA, SENDA y Pullman.
Estos seis grupos ejercen un control dominante sobre buena parte del mercado, concentrando rutas, terminales y capacidad operativa, limitando de facto la competencia en el transporte foráneo de pasajeros.
Asimismo, la falta de reglas claras en los procesos de acceso a terminales dificulta la entrada de nuevos agentes económicos y genera ventajas para las empresas ya establecidas, ante la incertidumbre sobre tiempos, requisitos y condiciones para operar.
De acuerdo con un reportaje del diario nacional Excélsior, destaca que un estudio de la Autoridad Investigadora (AI) de la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) señala que, en la mayoría de las terminales, la cadena de valor del servicio de autotransporte está integrada verticalmente en tres de sus segmentos: operación de autobuses, manejo de terminales y venta de boletos.
Destaca que de las 899 terminales identificadas por la entonces SCT, 820 eran controladas o propiedad de empresas de autotransporte, donde las grandes empresas controlan alrededor del 24% de las terminales, que transportan 50.2% de los pasajeros y aglomeran 53.3% de las corridas, acción que impide la participación de nuevos competidores y por ende afecta a las miles de personas que viajan diariamente por autobús.
Por otro lado, de acuerdo con un extracto del dictamen preliminar del expediente IEBC-003-2022, publicado el 2 de mayo de 2024 en el Diario Oficial de la Federación; la Autoridad Investigadora de la Cofece, advierte que la falta de reglas claras en los procesos de acceso a terminales dificulta la entrada de nuevos agentes económicos y genera ventajas para las empresas ya establecidas, ante la incertidumbre sobre tiempos, requisitos y condiciones para operar.
Además, destaca que para las nuevas empresas que buscan ingresar al mercado, en muchos casos no hay alternativa: «Los nuevos competidores deben negociar con las empresas establecidas para conseguir un espacio en las terminales de pasajeros, sin garantía de obtenerlo, o invertir grandes sumas de dinero para construir su propia terminal, ya que no pueden implementar espacios funcionales como alternativas a las terminales de pasajeros», dijo la extinta Comisión a Excélsior.
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Y finalmente cabe señalar que la mayoría de las terminales, la cadena de valor del servicio de autotransporte está integrada verticalmente en tres de sus segmentos: operación de autobuses, manejo de terminales y venta de boletos.





